Nos encontramos en un momento de cambio, debido a una reactivación en la última fase de la pandemia, una inflación que aún está por ver que sea coyuntural y una recalibración de la política monetaria de los bancos centrales.

Mañana conoceremos el dato de inflación americana, el cual ya necesita pocos testeos para saber si hablamos de un repunte de precios estructural o coyuntural. Se espera un 4,2% una décima menos que el dato anterior, lo que de cumplirse tendría un efecto positivo mostrando así un cambio de tendencia. Esta reactivación de la actividad está dando lugar a cuellos de botella por la falta de planificación de capacidad en las empresas y también a incrementos de precios tanto en materias primas como en logística, pero no llega a potenciar el mercado laboral lo suficiente. El tono de la #FED durante su intervención de la semana próxima estará influido por la referencia de precios que veamos mañana. La estabilización de los mercados replica un sentimiento de retirada pausada de los estímulos, tanto en Europa como en EEUU, mientras que en China sucede el efecto contrario: una ralentización de la economía como consecuencia de los efectos de la variante Delta así como una mayor incertidumbre en el frente regulatorio y en las relaciones comerciales con EEUU afloran la necesidad de intervenir en políticas activas.

En las próximas semanas el reparto de dividendos en Europa alcanzará los 6.000 millones, lo que podría dar lugar a oportunidades a la vista. Destacamos Intesa San Paolo, Total, Banco de Santander o Zardoya Otis.